INAB destaca la importancia de los sistemas agroforestales en el Día Mundial de la Alimentación

Estos sistemas representan la oportunidad de incluir árboles en tierras que tienen un uso agrícola y pecuario, por lo que contribuyen al aumento de producción y diversidad de productos que mejoran la salud y nutrición de la población.

Cada 16 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Alimentación, con el objetivo de disminuir el hambre en el mundo y proteger el medio ambiente. Es por esto que el Instituto Nacional de Bosques -INAB- hace un llamado a implementar los sistemas agroforestales en Guatemala, pues permiten la producción de alimentos, así como la provisión de bienes y servicios que ofrecen los bosques, como agua, oxígeno y madera.

Los sistemas agroforestales utilizan técnicas integradas de producción, con un enfoque de seguridad alimentaria, ya que permiten al agricultor la diversificación de la producción en sus terrenos, con lo cual obtienen alimento, madera, leña, frutos, plantas medicinales, ornamentales, forrajes y otros productos agrícolas.

Desde el punto de vista económico, mantienen e incrementan la producción y productividad al reducir los insumos y, en consecuencia, los costos de producción. También diversifican la producción a través del aprovechamiento de árboles y otras especies leñosas perennes.

A nivel social, el aumento de la producción y diversidad de productos contribuye a mejorar la salud y nutrición de la población pobre en zonas rurales.

En lo que al ambiente se refiere, proporcionan servicios como mejoramiento de la fertilidad de los suelos, protección de cultivos y ganados del viento, restauración de tierras degradadas, conservación de agua y evitan la erosión del suelo. Si los sistemas agroforestales se diseñan y gestionan de manera adecuada pueden contribuir a la conservación de la biodiversidad y la adaptación al cambio climático y su mitigación.

 “Para el INAB los sistemas agroforestales representan la oportunidad de incluir árboles en tierras que actualmente tienen un uso agrícola y pecuario, por lo que permiten a agricultores generar diversos productos y servicios, en una zona de tierra limitada. Además, esta diversificación permite a los propietarios y poseedores acceder a los programas de incentivos forestales PROBOSQUE y PINPEP”, comentó Rony Granados, gerente del INAB.

Para esto, el INAB proporciona acompañamiento y asesoramiento desde la fase de establecimiento de los sistemas agroforestales. Asimismo, ofrece un monitoreo constante en las etapas de mantenimiento, con el objetivo de que el sistema sea auto sostenible, para que los usuarios se beneficien de los productos agrícolas y forestales.

“Si dentro del monitoreo se sistemas agroforestales se detecta presencia de focos de plagas en las especies forestales, el personal técnico y especialista del INAB brinda asesoría para las mejores medidas sanitarias,” puntualizó el gerente del INAB.

Incentivos forestales contribuyen a la seguridad alimentaria:

El INAB trabaja en la capacitación y promoción para el establecimiento, manejo y aprovechamiento de los sistemas agroforestales a través de los programas de incentivos forestales PINPEP y PROBOSQUE.

Los logros más importantes en los últimos catorce años han sido:

  • Se han establecido en el país 15,038.62 hectáreas de sistemas agroforestales -SAF-.
  • Con una inversión del Estado de Guatemala de más de 71.5 millones de quetzales.

Los logros más importantes en el año 2021 han sido:

  • 1,011 proyectos de sistemas agroforestales que equivalen a 4,707.09 hectáreas, que contribuyen con la seguridad alimentaria en áreas rurales vulnerables y que benefician directamente a 1,666 familias, han generado 74,029 jornales de trabajo. El Estado de Guatemala ha invertido en estos proyectos más de 3 millones de quetzales.
  • 16,051 proyectos de incentivos forestales han sido incentivados en municipios con vulnerabilidad en la seguridad alimentaria y nutricional con una inversión de más de 186 millones de quetzales.
  • 21,175 proyectos de incentivos forestales en municipios con pobreza y pobreza extrema con una inversión de más de 240 millones de quetzales.

 

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